Llevamos este tesoro en vasijas de barro. Reconocemos nuestra debilidad humana.

25

JULIO
Lunes
17ª Semana Ordinario
Santiago, Apóstol


2 Cor 4,7-15: Llevamos siempre la muerte de Jesús en nuestro cuerpo.

Hermanos: Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de nosotros mismos. Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero no nos angustiamos. Nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos. Nos vemos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no vencidos.

Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo, para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús. Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes, la vida. Y como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.


Sal 125: Entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor.


Mt 20,20-28: Beberán mi cáliz.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella respondió: "Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino". Pero Jesús replicó: "No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?" Ellos contestaron: "Sí podemos". Y él les dijo: "Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado". Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos".


Comentarios

Llevamos este tesoro en vasijas de barro. Reconocemos nuestra debilidad humana. Toda nuestra fuerza está en Dios que en su misericordia nos salva, ya sea que vivamos o muramos somos del Señor. Reproduciendo a Cristo en nosotros tengamos los mismos sentimientos de Cristo. Su amor nos dé la fortaleza para decir como San Pablo: todo lo puedo en aquel que me fortalece.

Hoy nos alegramos por sus Apóstoles que son el cimiento de la Iglesia. Celebramos al apóstol Santiago a quien su madre pide a Jesús que sus hijos se sienten, uno a su derecha y otro a su izquierda, buscando los primeros lugares, Jesús les anuncia su pasión, su muerte y resurrección y ellos buscan humanamente lugares de honor, de poder. Jesús les pide que descubran que el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar la vida para salvar al mundo; y el que quiera ser grande que sea el que sirve y el primero sea su esclavo les pide beban de su cáliz y el apóstol Santiago bebe de él. Con su martirio fue capaz de beber el cáliz del señor; su amor a Cristo era verdadero. Fue decapitado en el año 44.

Nosotros pedimos al apóstol que nos enseñe a cambiar nuestros valores y nos dé fuerza y valor para vivir la fe, siendo servidores de Cristo, amando a nuestros hermanos.

P. José Refugio Méndez Gallegos

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