La lectura del profeta Jeremías, es una invitación a revisar la propia vida, como condición para que Dios obre con nosotros...

23

JULIO
Sábado
16ª Semana Ordinario
Santa Brígida


Jer 7,1-11: ¿Creen acaso que este templo, donde se invoca mi nombre, es una cueva de ladrones?

Esta es la palabra del Señor que escuchó Jeremías: "Ponte a la entrada del templo y proclama allí estas palabras: 'Escucha, Judá, la palabra del Señor; escúchenla ustedes los que entran por estas puertas para adorar al Señor.

Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Corrijan su conducta y sus intenciones, y viviré con ustedes en este lugar. No se hagan ilusiones con razones falsas, repitiendo: ¡Este es el templo del Señor, este es el templo del Señor, este es el templo del Señor! Si corrigen su conducta y sus intenciones; si aplican bien la justicia entre los hombres y no explotan al forastero, al huérfano y a la viuda; si no derraman sangre inocente en este lugar y no siguen, para mal de ustedes, a dioses extranjeros, entonces yo habitaré con ustedes en este lugar, en la tierra que desde hace tanto tiempo y para siempre les di a sus padres.

Ustedes, en cambio, ponen su confianza en palabras engañosas, que no sirven de nada. Porque roban, matan, cometen adulterios y perjurios, queman incienso a los ídolos, adoran a dioses extranjeros y desconocidos, y creen que, con venir después a presentarse ante mí en este templo, donde se invoca mí nombre, y con decir: 'Estamos salvados', basta para poder seguir cometiendo todas esas iniquidades. ¿Creen, acaso, que este templo, donde se invoca mi nombre es una cueva de ladrones? Tengan cuidado, porque no estoy ciego, dice el Señor' ".


Sal 83: Qué agradable, Señor, es tu morada.


Mt 13,24-30: Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña. Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: 'Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?' El amo les respondió: 'De seguro lo hizo un enemigo mío'. Ellos le dijeron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?' Pero él les contestó: 'No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla; y luego almacenen el trigo en mi granero' ".


Comentarios

La lectura del profeta Jeremías, es una invitación a revisar la propia vida, como condición para que Dios obre con nosotros; cuando hay rectitud de intenciones y de obras es cuando Dios puede trabajar en nuestro corazón. Donde el cuidado por los demás tiene el primer lugar.

De acuerdo con el Evangelio de este día descubrimos cómo el trigo y la cizaña de los que habla Jesús están presentes en el corazón humano de una manera muy sutil. Como en el mundo existimos personas de todo tipo, así en el corazón hay muchas actitudes que son contrarias a la Palabra de Dios. Tomando conciencia de lo que mueve nuestro actuar y de lo que hay en nuestras intenciones podemos saber qué es lo que alimentamos más, el trigo o la cizaña. Dios no ha sembrado el mal en nuestro corazón, dice Jesús, el enemigo de noche, vino a plantar la cizaña. El mundo, los medios de comunicación, ambientes no muy sanos o personas pueden sembrar en nosotros semillas de maldad, pero una vez que somos conscientes de lo que nos proponen estos factores externos podremos elegir a qué dar crecimiento en nosotros.

Al final de nuestra vida Dios recogerá el trigo, es decir, todo lo bueno que hemos realizado. De lo que he vivido hasta hoy, ¿qué es lo que Dios puede cosechar en mí?

En mi vida cotidiana ¿cuál es la cizaña que estoy cultivando y que necesito arrancar para que Dios obre en mi persona?

¿Necesito de alguien que me ayude a podar lo malo en mí y cultivar ese trigo que da vida y alimenta?

Que el Espíritu de Dios me regale discernimiento para ver lo que sí es de Dios y seguirlo cultivando y lo que es cizaña para arrancarlo de raíz con su gracia.

María Santísima, la mujer de discernimiento nos regale su intercesión para clarificar el camino por donde hemos de andar para cultivar obras de vida, de luz, de presencia del Reino.

Hna. María Francisca Hernández González, Op.S.F.

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