Vivir en Cristo es nuestro modo de existir como cristianos. Dejar permear nuestra mentalidad por los criterios de Cristo es la tarea diaria.

22

JULIO
Viernes
16ª Semana Ordinario
Santa María Magdalena


2 Cor 5,14-21: Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo "pecado" por nosotros.

Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado; ya todo es nuevo.

 

Sal 62: Señor, mi alma tiene sed de ti.

 

Jn 20,1-2.11-18: Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?

El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto". María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: "¿Por qué estás llorando, mujer?" Ella les contestó: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto". Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: "Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?" Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: "Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto". Jesús le dijo: "¡María!" Ella se volvió y exclamó: "¡Rabbuní!", que en hebreo significa 'maestro'. Jesús le dijo: "Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios' ".

María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.

 

Comentarios

Vivir en Cristo es nuestro modo de existir como cristianos. Dejar permear nuestra mentalidad por los criterios de Cristo es la tarea diaria. Revisar que lo que creemos, pensamos, decimos y hacemos tenga por norma el Evangelio de Cristo, que se resume en el amor.

En esta fiesta de Santa María Magdalena, apóstol de los apóstoles y primera anunciadora de la Resurrección, hay varios elementos a reflexionar.

El amor que va más allá de la muerte. Tanto el amor de María Magdalena que aunque el maestro había muerto, ella permanecía ahí, y el amor de Jesús, que fue más fuerte que la muerte.

Jesús nos conoce por nuestro nombre, y sabe de nuestras luchas, de nuestras lágrimas, y también lo que nos alegra y nos hace felices. A veces podríamos no ser sensibles a su presencia y confundirlo con el jardinero, como hizo María Magdalena. Porque Jesús se nos hace el encontradizo, lo que necesitamos es abrir bien los ojos y los oídos para descubrir su modo de actuar y de hacerse presente.

Finalmente María Magdalena al encontrar a Jesús lo quiere retener. No podemos aprisionar la acción de Dios. Jesús no nos quiere sólo abrazados a Él, quiere que llevemos su mensaje de amor a muchos. Necesitamos nutrirnos de su amor, en la Eucaristía, en la oración, pero no solo quedarnos con esa bella y maravillosa experiencia, sino ser mensajeros de esa presencia de vida y de amor.

Que la intercesión de María Magdalena, la primera anunciadora de la Resurrección, nos acompañe para estar atentos a la acción del Resucitado en nuestra vida y ser mensajeros de su mensaje de vida, que transforma las situaciones de muerte que nos toca enfrentar.

Fray Juan Manuel Martínez Corral, Op

Visto 178 veces

Please publish modules in offcanvas position.