Lucas nos dice que se acerca el final del tiempo de Jesús, sus seguidores en lugar de permanecer con él se van alejando y rechazando al grado de no dejarlo entrar en Samaria.

26

JUNIO
Domingo
13º Ordinario
SS. Juan y Pablo, mártires


1 Re 19, 16b. 19-21: Eliseo se levantó y siguió a Elías

En aquellos tiempos, el Señor le dijo a Elías: “Unge a Eliseo, el hijo de Safat, originario de Abel-Mejolá, para que sea profeta en lugar tuyo”.

Elías partió luego y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él trabajaban doce yuntas de bueyes y él trabajaba con la última. Elías pasó junto a él y le echó encima su manto. Entonces Eliseo abandonó sus bueyes, corrió detrás de Elías y le dijo: “Déjame dar a mis padres el beso de despedida y te seguiré”. Elías le contestó: “Ve y vuelve, porque bien sabes lo que ha hecho el Señor contigo”.

Se fue Eliseo, se llevó los dos bueyes de la yunta, los sacrificó, asó la carne en la hoguera que hizo con la madera del arado y la repartió a su gente para que se la comieran. Luego se levantó, siguió a Elías y se puso a su servicio.


Sal 15: Enséñanos, Señor, el camino

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me abandonarás en la región de los muertos ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.


Gal 5, 1. 13-18: La vocación de ustedes es la libertad

Hermanos: Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Conserven, pues, la libertad y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud. Su vocación, hermanos, es la libertad. Pero cuiden de no tomarla como pretexto para satisfacer su egoísmo; antes bien, háganse servidores los unos de los otros por amor. Porque toda la ley se resume en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pues si ustedes se muerden y devoran mutuamente, acabarán por destruirse.

Los exhorto, pues, a que vivan de acuerdo con las exigencias del Espíritu; así no se dejarán arrastrar por el desorden egoísta del hombre. Este desorden está en contra del Espíritu de Dios, y el Espíritu está en contra de ese desorden. Y esta oposición es tan radical, que les impide a ustedes hacer lo que querrían hacer. Pero si los guía el Espíritu, ya no están ustedes bajo el dominio de la ley.


Lc 9, 51-62: Te seguiré a dondequiera que vayas.

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?” Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió.

Después se fueron a otra aldea. Mientras iban de camino, alguien le dijo a Jesús: “Te seguiré a dondequiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.

Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia”. Jesús le contestó: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.


Comentarios

Lucas nos dice que se acerca el final del tiempo de Jesús, sus seguidores en lugar de permanecer con él se van alejando y rechazando al grado de no dejarlo entrar en Samaria. Él toma la decisión de ir hacia otro lugar, pues siempre habrá quien pueda estar a la escucha.

Reprende a sus discípulos, que no terminan de entender su mensaje de amor y misericordia queriendo castigar con el fuego eterno. En el camino se encuentra a quien quiere seguirlo, pero poniéndole condiciones.

Seguirlo no es tarea fácil, “dejar atrás a los muertos” es ver delante del camino, seguir los sueños y los planes, no conformarse con lo ya logrado y lo que se ha vivido, dejar atrás los rencores, las envidas, los celos y toda aquella carga que nos aleja de su amor, del amor al prójimo, pues de nada sirve prodigar su palabra sin acción por el necesitado.

Al decirnos, “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”, nos pide total disponibilidad, evitar dejarnos llevar por la emoción del momento y ser flamas que rápido se extinguen.

San Pablo nos habla de la libertad al decirnos; “Cristo nos ha liberado para que seamos libres”, para que dejemos todo aquello que nos esclaviza y soltar todos los lastres que nos pesan y no nos dejan avanzar, no confundamos la libertad con el libertinaje de querer hacer lo que nos plazca, de satisfacer falsos orgullos, esta libertad que Jesús nos da es para seguirlo, pero la decisión es sólo nuestra.

Nos preguntamos ¿Qué estoy haciendo hoy para acercarme y seguir a Jesús?

Maricarmen Moctezuma Margain

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