La tradición cristiana reconoce a Juan Bautista como el que anuncia la llegada de Jesús hijo de Dios y Salvador.

25

JUNIO
Sábado
12ª Semana Ordinario
Natividad de San Juan Bautista


Is 49, 1-6: Te convertiré en luz de las naciones.

Escúchenme, islas; pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, él pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano, me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: “Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria”. Entonces yo pensé: “En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Señor, mi recompensa la tenía mi Dios”.

Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él y congregar a Israel en torno suyo –tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza–. Ahora, pues, dice el Señor: “Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra”.


Sal 138: Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R/.

Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo de mi alma. R/.

No desconocías mis huesos, cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.


Hch 13, 22-26: Antes de que Jesús llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de penitencia.

En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: “Hermanos: Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.

Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador: Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias’.

Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes”.


Lc 1, 57-66. 80: Juan es su nombre.

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”. Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él. El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.


Comentarios

La tradición cristiana reconoce a Juan Bautista como el que anuncia la llegada de Jesús hijo de Dios y Salvador. Jesús reconoce a Juan como el más grande entre los nacidos de mujer. Este año la liturgia lo coloca el sábado 25 para dejar el viernes la fiesta del Sagrado Corazón. Dios concede la fertilidad a Santa Isabel y le anuncia a Zacarias que su esposa concebirá un hijo. Por su misión la iglesia celebra su nacimiento y su martirio.

Ya antes de nacer el Espíritu Santo lo llena de gozo al ver a su salvador. El profeta Isaías anuncia: "El Señor me llamo desde el vientre de mi madre cuando estaba en el seno materno. Él pronunció mi nombre. Seré su mensajero su espada filosa, su flecha puntiaguda para hacer llegar su voz a todos”. Sabe que Dios lo ayudará a cumplir su misión, reunir a Israel y ser luz de las naciones. Juan Bautista es el último de los Profetas que une el Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento.

Juan predicó un bautismo de penitencia, preparando la llegada de Jesús que es el salvador quien viene a bautizar con el agua y el Espíritu Santo; es quien lo presenta como el cordero de Dios que quita el quita el pecado del mundo. Su nombre significa "Dios es misericordioso o compasivo".

P. José Refugio Méndez Gallegos

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