La Buena Nueva de la Resurrección se extiende y proclama con pasión; transforma y provoca vida y alegría entre los que la escuchan.

22

ABRIL
Viernes
En octava de Pascua
Cayo, papa y mártir (296)
Sotero, papa y mártir (175)


Hch 4,1-12: Ningún otro puede salvar

Conste a todos ustedes y a todo el pueblo de Israel que este hombre ha sido sanado en nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes crucificaron y Dios resucitó de la muerte gracias a él, este hombre está sano en presencia de ustedes. Él es la piedra desechada por ustedes, los arquitectos, que se ha convertido en piedra angular. En ningún otro se encuentra la salvación...

 

Sal 118: La piedra desechada es ahora la piedra angular

 

Jn 21,1-14: Jesús les repartió pan y pescado

En aquel tiempo, Jesus se apareció de nuevo a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se apareció así: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos. Les dijo Simón Pedro: «Voy a pesca». Le responden: «Nosotros también vamos». Salieron, y subieron a la barca; pero aquella noche no pescaron nada. Al amanecer Jesus estaba en la playa; pero los discípulos no reconocieron que era Jesús. Les dijo Jesús: «Muchachos, ¿tienen algo de comer?». Ellos contestaron: «No». Les dijo: «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán». Tiraron la red y era tanta la abundancia de peces que no podían arrastrarla. El discípulo amado de Jesús dice a Pedro: «Es el Señor». Al oír Pedro que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los demás discípulos se acercaron en el bote, arrastrando la red con los peces, porque no estaban lejos de la orilla, apenas unos cien metros. Cuando saltaron a tierra, vieron unas brasas preparadas y encima pescado y pan. Les dijo Jesús: «Traigan algo de lo que acaban de pescar». Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aunque eran tantos, la red no se rompió. Les dijo Jesús: «Vengan a comer». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó pan y se lo repartió e hizo lo mismo con el pescado. Ésta fue la tercera aparición de Jesús, ya resucitado, a sus discípulos.

 

Comentarios

La Buena Nueva de la Resurrección se extiende y proclama con pasión; transforma y provoca vida y alegría entre los que la escuchan. Éste es el anuncio de la comunidad pascual en Jerusalén; no calla la verdad y las injusticias cometidas contra la vida; nunca había vivido con tanta convicción y alegría la fuerza de contar lo sucedido, aún amenazada por las autoridades judías que juzgan, desprecian e intimidan. Ahora tienen el valor de no vivir encerrados y tristes, convencidos de que Dios actúa con y por medio de ellos. Por eso invitamos a toda persona y comunidad a que vivan en comunión con Jesús Resucitado pues, enamoradas de él y de su causa, se animarán a tener gestos valientes de amor. El encuentro con Jesús, no sólo en los sacramentos sino en la vida toda, les permitirá vivir en actitud permanente de fiesta compartida y agradecimiento: «es el día del Señor y es el tiempo de la misericordia». ¿Qué frutos produce en mí el encuentro con Jesús? ¡Déjate encontrar por Jesús!

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