El encuentro personal con el Resucitado provoca cambios, transforma el mundo y nos ayuda a madurar en la fe.

20

ABRIL
Miércoles
En octava de Pascua
Inés de Montepulciano (1317)


Hch 3,1-10: En nombre de Jesucristo, camina

Pedro y Juan subían al templo para la oración de media tarde. Un hombre paralitico de nacimiento solía ser transportado diariamente y colocado a la puerta del templo llamada la Hermosa, para pedir limosna a los que entraban en el templo. Pero Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro pero lo que tengo te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, levántate y camina...». Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios; y, al reconocer que era el que pedía limosna sentado a la puerta Hermosa del templo, se llenaron de asombro y estupor ante lo sucedido.

 

Sal 105: Que se alegren los que buscan al Señor

 

Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día a un pequeño pueblo llamado Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino conversaban sobre todo lo sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos. Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo... Se acercaban al pueblo adonde se dirigían, y él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día se acaba». Entró para quedarse con ellos; y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Se dijeron uno al otro: «¡No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba la Escritura!». Se levantaron al instante, volvieron a Jerusalén y encontraron a los Once con los demás compañeros, que afirmaban: «Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Ellos por su parte contaron lo que les había sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

Comentarios

El encuentro personal con el Resucitado provoca cambios, transforma el mundo y nos ayuda a madurar en la fe. Caminar con Jesús, hablarle de nuestras angustias y frustraciones, dejando que nos aliente con su Palabra y que comparta el pan en nuestras mesas, nos permite renovar la mente y el corazón. No es lo mismo que otros nos cuenten su experiencia con Jesús; es necesario el encuentro personal con él. Los discípulos de Emaús cambian su actitud y ahora con esperanza renovada reconocen que no todo está perdido. Es la misma experiencia del paralítico, quien se ha encontrado con Jesús Resucitado en la palabra y la fe compartida de Pedro y Juan. No sólo se trata de "caminar", se trata de vivir la novedad de quien ha superado todas las "parálisis" personales y sociales. Se hace necesario fortalecer nuestro encuentro personal y comunitario con el Resucitado para que pueda sanar nuestras parálisis (provocadas o impuestas). ¿Has experimentado la presencia de Jesús en tu caminar? ¡Déjate encontrar por él!

Visto 328 veces

Please publish modules in offcanvas position.