La identidad de la Iglesia es misionera, llamada a ser Buena Noticia para todos los pueblos, naciones y culturas, como expresión de la Salvación que alcanzamos en Jesús Resucitado.

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ABRIL
Lunes
En octava de Pascua
Apolonio (s.II)


Hch 2,14.22-23: Dios resucitó a Jesús

El día de Pentecostés, Pedro se puso de pie con los Once y levantando la voz les dirigió la palabra: «Israelitas, escuchen mis palabras. Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes con los milagros, prodigios y señales que Dios realizó por su medio, como bien saben. A este hombre, entregado conforme a los planes y propósitos que Dios tenía hechos de antemano ustedes lo crucificaron y le dieron muerte por medio de gente sin ley. Pero Dios, liberándolo de los rigores de la muerte, lo resucitó, porque la muerte no podía retenerlo. A este Jesús lo resucitó Dios y todos nosotros somos testigos de ello. Exaltado a la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y lo ha comunicado como ustedes están viendo y oyendo».

 

Sal 16: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

 

Mt 28,8-15: Vayan a Galilea; allí me verán

Las mujeres se alejaron rápidamente del sepulcro, llenas de miedo y gozo, y corrieron a dar la noticia a los discípulos. Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Alégrense!». Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él. Jesús les dijo: «No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán». Mientras ellas caminaban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y contaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Estos se reunieron a deliberar con los ancianos y ofrecieron a los soldados una buena suma encargándoles: «Digan que durante la noche, mientras ustedes dormían, llegaron los discípulos y robaron el cadáver. Si llega la noticia a oídos del gobernador, nosotros lo tranquilizaremos para que no los castigue». Ellos aceptaron el dinero y siguieron las instrucciones recibidas. Así se difundió ese cuento entre los judíos hasta el día de hoy.

 

Comentarios

La identidad de la Iglesia es misionera, llamada a ser Buena Noticia para todos los pueblos, naciones y culturas, como expresión de la Salvación que alcanzamos en Jesús Resucitado. El secreto de la misión está en "la Pasión" que estemos dispuestos a atravesar por Jesús y su causa, el Reino: la capacidad de anunciar sin miedo a ejemplo de las mujeres que, viviendo el luto, fueron capaces de enfrentar por amor todos los obstáculos (el sepulcro vacío, la mentira de los guardias, la poca valoración de su palabra por parte de los apóstoles). Muchos proclamamos el Evangelio, pero la mejor predicación está en ser testimonio viviente de Jesús resucitando, en nuestras palabras y en nuestras acciones: esto es exactamente lo que significa ser testigo de Jesús Resucitado. Por eso el apasionado discurso de Pedro y los apóstoles, la valentía de las mujeres en contraste con la cobardía de los guardias y sus jefes, los hace "testigos de la Resurrección". ¿Cómo contribuyes a que la causa del Reino viva?

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