Para la vivencia de la fe son importantes los signos y Jesús lo sabe bien. Los signos pueden llevar a la fe o pueden ser manifestación de ella.

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MARZO
Lunes
4ª Semana de Cuaresma
Enrique Susso (1365)


Is 65,17-21: No se oirán gemidos ni llantos

Así dice el Señor: «Miren, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; de lo pasado no quedará recuerdo ni se lo traerá a la memoria; más bien gócense y alégrense siempre por lo que voy a crear; miren, voy a transformar a Jerusalén en alegría ya su población en gozo; me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos; ya no habrá allí niños que mueran al nacer ni adultos que no completen sus años, pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos».

 

Sal 30: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

 

Jn 4,43-54: Anda, tu hijo está sano

En aquel tiempo, pasados dos días, Jesús se trasladó de Samaria a Galilea. Jesús mismo había declarado que un profeta no recibe honores en su patria. Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien porque habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante las fiestas; ya que también ellos habían estado allá. Fue de nuevo a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún. AI oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a visitarlo y le suplicaba que bajase a sanar a su hijo moribundo. Jesús le dijo: «Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen». Le dice el funcionario real: «Señor, baja antes de que muera mi muchacho». Jesús le dice: «Regresa tranquilo, que tu hijo sigue vivo». El hombre creyó lo que le decía Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus sirvientes le salieron al encuentro para anunciarle que su muchacho estaba sano. Les preguntó a qué hora se había puesto bien, y le dijeron que el día anterior a la una se le había pasado la fiebre. Comprobó el padre que era la hora en que Jesús le había dicho que su hijo seguía vivo. Y creyó en él con toda su familia. Esta fue la segunda señal que hizo Jesús cuando se trasladó de Judea a Galilea.

 

Comentarios

Para la vivencia de la fe son importantes los signos y Jesús lo sabe bien. Los signos pueden llevar a la fe o pueden ser manifestación de ella. A los compatriotas de Jesús también les interesaban los signos: habían identificado la llegada del Mesías con signos-acciones salvíficas que serían manifestación evidente. En los signos encontramos la certeza de que Dios está actuando en Jesús, cumpliendo sus promesas. Así lo anuncia el profeta de modo simbólico: «un cielo nuevo y una tierra nueva». Sin «gemidos ni llantos». Junto a otras frases poéticas Isaías describe el sueño de Dios para sus criaturas, expresión máxima de su promesa y amor. En Jesús ya no son solo "signos" sino acciones salvíficas: sanar a un moribundo o convertir el agua en vino; por eso los empobrecidos (principales destinatarios) entienden tan bien el Reino. ¡Urge la presencia del Reino de justicia en los espacios donde la vida corre peligro y es amenazada! ¿Qué signos de solidaridad realiza en tu comunidad? Oremos con insistencia: ¡Venga tu Reino!

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