Dios nos sorprende manifestando su Salvación en quienes no se espera, haciendo de los pequeños y débiles sus protagonistas. Lucas confronta las barreras y prejuicios existentes de aquella sociedad ...

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MARZO
Viernes
3ª Semana de Cuaresma
La Anunciación del Señor


Is 7,10-14; 8,10: La virgen está encinta

En aquel tiempo el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios; en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo». Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor». Entonces dijo Dios: «Escucha, heredero de David: ¿No les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará una señal: "Miren: la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel, que significa Dios-con-nosotros».

 

Sal 40: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

 


Heb 10,4-10: Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad

Hermanos: Ya que la sangre de toros y cabras no puede perdonar pecados. Por eso, al entrar en el mundo dijo: "No quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo. No te agradaron holocaustos ni sacrificios expiatorios. Entonces dije: "Aquí estoy, he venido para cumplir, oh Dios, tu voluntad -como está escrito de mí en el libro de la ley”-. Primero dice que no ha querido ni le han agradado ofrendas, sacrificios, holocaustos ni sacrificios expiatorios que se ofrecen legalmente; después añade: "Aquí estoy para cumplir tu voluntad". Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esa voluntad, quedamos consagrados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

 

Lc 1,26-38: Concebirás y darás a luz un hijo

El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Al oírlo, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, Su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reino no tenga fin». María respondió al ángel: «¿Cómo sucederá eso si no convivo con un hombre?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios. Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. Pues nada es imposible para Dios». Respondió María: «Yo soy la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra». El ángel la dejó y se fue.

 

Comentarios

Dios nos sorprende manifestando su Salvación en quienes no se espera, haciendo de los pequeños y débiles sus protagonistas. Lucas confronta las barreras y prejuicios existentes de aquella sociedad que despreciaban a los humildes y sencillos. En la comunidad discipular fundada por Jesús, la persona "vulnerada" ocupa un papel significativo. Mujeres como María, personas marginales de aquella sociedad injusta, son ahora testimonio de Salvación; la "palabra" propia de María también dignifica y libera, en total complicidad con Dios y su Hijo. La Anunciación provoca una ruptura e inversión, invitándonos a apartar la mirada de la oficialidad socio-religiosa para situarnos en las periferias. Es desde los márgenes, desde las periferias, ahora, es desde donde se anuncia y se gesta la salvación-liberación de quienes no cuentan para el sistema mundo. En esta perspectiva, no es la Iglesia la única que evangeliza: Son "los empobrecidos" que, desde su condición vulnerable, evangelizan. Y si la Iglesia no vive en pobreza, no sólo no salva sino que se condena a sí misma. ¿Acaso nos dejamos evangelizar por los pobres?

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