La Buena Nueva del Evangelio no prescinde de los valores adquiridos por el Pueblo a través de sus procesos de dignificación y ...

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MARZO
Miércoles
3ª Semana de Cuaresma
Toribio de Mogrovejo (1606)


Dt 4,1.5-9: Obra los mandatos de Dios.

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo les enseño a cumplir; así vivirán, entrarán y tomarán posesión de la tierra que el Señor, Dios de sus padres, les va a dar. Miren, yo les enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios para que los cumplan en la tierra donde van a entrar para tomar posesión de ella. Pónganlos por obra, que ellos serán su prudencia y sabiduría ante los demás pueblos, que al oír estos mandatos comentarán: "¡Qué pueblo tan sabio y prudente es esa gran nación!". Porque, ¿qué nación grande tiene un dios tan cercano como nuestro Dios, que cuando lo invocamos siempre está cerca? Y, ¿qué nación grande tiene unos mandatos y decretos tan justos como esta ley que yo hoy promulgo en presencia de ustedes? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos; que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos».

 

Sal 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.

 

Mt 5,17-19: Quien cumpla y enseñe será grande en el reino.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir, sino para cumplir. Les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una «i» ni una coma de la ley dejará de realizarse. Por tanto, quien quebrante el más mínimo de estos mandamientos y enseñe a otros a hacerlo será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero quien lo cumpla y lo enseñe será considerado grande en el reino de los cielos».

 

Comentarios

La Buena Nueva del Evangelio no prescinde de los valores adquiridos por el Pueblo a través de sus procesos de dignificación y reivindicación de sus derechos. Las luchas que se libran en América Latina buscando verdadera justicia son incontables. La historia de los defensores y defensoras es un tesoro invaluable que debemos agradecer y respaldar. Jesús, consciente de que su misión había sido precedida por el Padre, que desde siempre ha acompañado al Pueblo en sus anhelos de liberación, no hace más que continuar este camino. El problema lo encontró en la tergiversación de leyes oficiales, convertidas en instrumento de marginación y opresión, no de liberación. Si Jesús afirma la vigencia de la Ley, es de aquella que ponga límite a los abusadores y explotadores. Jesús se dará a la tarea de devolver el verdadero sentido a normas de convivencia social y religiosa. La ley está hecha para liberar y humanizar no para esclavizar y oprimir. Agradezcamos esas pequeñas "victorias" que logran quienes luchan por la vida. ¡Sé una persona justa!

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