La ingenuidad es propia de la niñez, porque llegan a creer lo que les dicen; la insensatez, en cambio, es propia de personas imprudentes y con poco discernimiento. La liturgia de la Palabra nos invita a ser intercesores de...

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FEBRERO
Sábado
7ª Semana Ordinario
Gaspar de Búfalo (1836)


Cant 5,13-20: Mucho puede hacer la oración del justo

Si alguno de ustedes sufre, que ore; si está contento, que cante alabanzas. Si uno de ustedes cae enfermo que llame a los ancianos de la comunidad para que recen por él y lo unjan con aceite invocando el nombre del señor. La oración hecha con fe sanará al enfermo y el Señor lo hará levantarse; y si ha cometido pecados, se le perdonarán. Confiesen unos a otros sus pecados, recen unos por otros, y se sanarán. Mucho puede la oración fervorosa del justo. Elías era hombre frágil como nosotros; pero rezó pidiendo que no lloviese, y no llovió en la tierra tres años y seis meses. Rezó de nuevo, y el cielo soltó la lluvia y la tierra dio sus frutos. Hermanos míos, si uno de ustedes se aparta de la verdad y otro lo endereza, el que convierte al pecador del mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de una multitud de pecados.


Sal 141: Suba mi oración como incienso en tu presencia, Señor


Mc 10,13-16: El que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él

En aquel tiempo, le traían a Jesús unos niños para que los tocara, y los discípulos los reprendían. Jesús, al verlo, se enojó y dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí; no se lo impidan, porque el reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro, el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y los acariciaba y bendecía imponiendo las manos sobre ellos.


Comentarios

La ingenuidad es propia de la niñez, porque llegan a creer lo que les dicen; la insensatez, en cambio, es propia de personas imprudentes y con poco discernimiento. La liturgia de la Palabra nos invita a ser intercesores de aquellos que pasan necesidad y a implicarnos en sus procesos de sanación integral. Además de rezar, pidiéndole a Dios que no nos desampare y se acuerde de nuestros enfermos tendremos que seguir atendiendo, como lo hace la medicina funcional, no sólo los síntomas sino la raíz de las enfermedades que hoy están acabando prematuramente con la vida. Acercarnos a Jesús con inocencia e ingenuidad no significa asumir su proyecto del Reino sin que este nos transforme desde dentro. Nadie puede esperar a pedir un milagro si no ama y abraza la vida, cuidándola. Ésta, tal vez, ha sido una de las grandes lecciones que nos dejó la pandemia en el 2020 que arrebató la vida de muchísimas personas. ¿Qué estás haciendo personalmente para cuidarte y cuidar la vida de los tuyos?

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