El Evangelio de hoy nos recuerda que la apertura al "otro" nos humaniza. Estamos hechos, hombre y mujer, para compartirnos o donarnos en amor según la vocación a la que hemos sido llamados.

25

FEBRERO
Viernes
7ª Semana Ordinario
Luis Versiglia, mártir (1930)


Stg 5,9-12: Miren que el juez está ya a la puerta

Hermanos, no se quejen unos de otros, y no serán juzgados: miren que el Juez ya está a la puerta. Tomen como ejemplo de sufrimiento y paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. Miren, declaramos dichosos a los que aguantaron. Ustedes han oído contar como aguantó Job sus sufrimientos y conocen lo que al final el Señor hizo por él; porque el Señor es compasivo y piadoso. Ante todo, hermanos, no juren: ni por el cielo ni por la tierra ni por ninguna otra cosa. Que el sí sea un sí, y el no sea un no, y así no serán condenados.


Sal 103: El Señor es compasivo y misericordioso


Mc 10,1-12: Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre

En aquel tiempo, Jesús se encaminó al territorio de Judea, al otro lado del Jordán. De nuevo se acercó a él una multitud y, según su costumbre, se puso a enseñar. Llegaron unos fariseos y para ponerlo a prueba, le preguntaron: «¿Puede un hombre separarse de su mujer?». Les contestó: ¿Qué les mandó Moisés? Respondieron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y separarse». Jesús les dijo: «Porque son duros de corazón Moisés escribió ese precepto. Pero al principio de la creación Dios los hizo hombre y mujer, y por eso abandona un hombre a su padre ya su madre, se une a su mujer y los dos se hacen una sola carne. De suerte que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre». Una vez en casa, los discípulos le preguntaron de nuevo acerca de aquello. Él les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra comete adulterio contra la primera. Si ella se divorcia del marido y se casa con otro, comete adulterio».


Comentarios

El Evangelio de hoy nos recuerda que la apertura al "otro" nos humaniza. Estamos hechos, hombre y mujer, para compartirnos o donarnos en amor según la vocación a la que hemos sido llamados. La unión de diferentes sólo es posible desde la donación y la complementariedad. Sin estas cualidades es imposible llegar a ser «una sola carne» o vivir la plena comunión. En la sociedad de lo efímero, muchos dudan de que mantenerse fieles a una promesa sea posible o que realmente valga la pena. Lo espontáneo se sobrevalora y lo que parecía durar para siempre se rompe en instantes. Esto acrecienta la sensación de vacío en muchos corazones y la incapacidad para amar. Se necesita de hombres y mujeres que le devuelvan al mundo la esperanza v den testimonio del amor que supera toda búsqueda egoísta. Y para los hogares rotos, necesitamos una pastoral que sane las heridas y los ayude a reconstruirse desde el perdón. ¿Cómo fomentar la donación y la complementariedad en tu familia o en la comunidad?

Visto 367 veces

Please publish modules in offcanvas position.