El geraseno se puso a proclamar lo que Dios había hecho al liberarlo. De la misma manera que nosotros, cuando tenemos experiencia de la misericordia, superada la crisis, queremos compartir la alegría de sentirnos vivos.

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ENERO
Lunes
4ª Semana Ordinario
Juan Bosco, fundador (1888)


2Sm 15,13-14.30; 16,5-13: «Quizá el Señor se fije en mi humillación y me bendiga»

En aquellos días, uno llevó esta noticia a David: «Los israelitas se han puesto de parte de Absalón». Entonces David dijo a los cortesanos que estaban con él en Jerusalén: «¡Rápido, huyamos! Que si se presenta Absalón, no nos dejará escapar. Apúrense a partir, no sea que él se adelante, nos alcance y precipite la ruina sobre nosotros y pase a cuchillo la población». David subió la Cuesta de los Olivos; la subía llorando, la cabeza cubierta y los pies descalzos. Y todos sus acompañantes llevaban cubierta la cabeza, y subían llorando...


Sal 3: «Levántate, Señor; sálvame»


Mc 5,1-20: Cuenta lo que el Señor ha hecho contigo

Al desembarcar en territorio geraseno, salió al encuentro de Jesús un hombre poseído de un espíritu impuro. Nadie podía sujetarlo, ni con cadenas... Éste, al ver de lejos a Jesús, se puso a correr, se postró ante él y, dando un fuerte grito, dijo: «¿Qué tienes conmigo, Hijo del Dios Altísimo? Jesús le preguntó: «¿Cómo te llamas?». Contestó: «Me llamo Legión, porque somos muchos…» Y le suplicaron: «Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos». Jesús se lo concedió. La piara, unos dos mil, se lanzó por un acantilado al lago y se ahogaron en el agua. Los pastores huyeron, y lo contaron en la ciudad y en los campos; y la gente fue a ver lo que había sucedido... empezaron a suplicarle que se marchase de su territorio. Cuando se embarcaba, el hombre que había tenido el espíritu malo le pidió que le permitiese acompañarlo. Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa y a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor, por su misericordia, ha hecho contigo». Se fue y se puso a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho con él, y todos se maravillaban.


Comentarios

El geraseno se puso a proclamar lo que Dios había hecho al liberarlo. De la misma manera que nosotros, cuando tenemos experiencia de la misericordia, superada la crisis, queremos compartir la alegría de sentirnos vivos. Eso sucede muy a menudo en actividades de la Iglesia, sobre todo, en retiros o encuentros profundos con el Señor en donde sentimos un fuerte llamado a darle otro rumbo a nuestras vidas y a seguirlo. Sin embargo, Jesús, en el Evangelio, nos recuerda que debemos recomenzar en casa, con la familia, con nuestra comunidad de base, para ser los primeros testigos del cambio que se generó. El texto de ayer nos decía que nadie es profeta en su tierra, recordándonos lo difícil que es ser creíble entre los nuestros y que la misión se convierte en un reto frente a quienes en algún momento hemos lastimado o defraudado. No olvides que la misión liberadora no se circunscribe a nuestros círculos habituales. La misión del Reino a favor de la vida no conoce fronteras ni límites.

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