La elección de Jeremías y la misión encomendada necesitan de su valentía personal y, además, de la fortaleza que sólo viene de Dios. La misión profética no fracasa, porque pervive en el tiempo siendo voz objetora de conciencias.

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ENERO
Domingo
4° Ordinario
Jacinta de Mariscotti (1640)


Jeremías 1,4-5.17-19: «Te nombré profeta de los gentiles»

El Señor me dirigió la palabra: «Antes de formarte en el vientre te elegí; antes de salir del seno materno te consagré y te nombré profeta de los paganos... Y tú ármate de valor, levántate, dile lo que yo te mando. No les tengas miedo; que si no, yo te meteré miedo de ellos. Yo te convierto hoy en ciudad fortificada, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país, frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y los terratenientes; lucharán contra ti, pero no te vencerán porque yo estoy contigo para librarte. Oráculo del Señor».


Salmo 71: «Mi boca contará tu salvación, Señor»


1 Corintios 12,31-13,1-13: El amor nunca terminará

Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más valiosos. Y ahora les indicaré un camino mucho mejor... Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso. Aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, es servicial, [el amor] no es envidioso ni busca aparentar, no es orgulloso ni actúa con bajeza, no busca su interés, no se irrita, sino que deja atrás las ofensas y las perdona, nunca se alegra de la injusticia, y siempre de la verdad. Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca terminará. Las profecías serán eliminadas, el don de lenguas terminará, el conocimiento será eliminado. Porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías limitadas. Cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto será eliminado. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; al hacerme adulto, abandoné las cosas de niño. Ahora vemos como en un mal espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco a medias, después conoceré tan bien como Dios me conoce a mí. Ahora nos quedan tres cosas: la fe, la esperanza, el amor. Pero la más grande de todas es el amor.


Lucas 4,21-30: «Médico, sánate a ti mismo»

Jesús empezó diciendo en la sinagoga: «Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura». Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «Pero, ¿no es éste el hijo de José? Él les contestó: «Seguro que me dirán aquel refrán: Médico, sánate a ti mismo. Lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún, hazlo aquí, en tu ciudad». Y añadió: «Les aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria. Ciertamente, les digo que había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo estuvo cerrado tres años y medio y hubo una gran carestía en todo el país. A ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta en Sidonia. Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno fue sanado, sino Naamán el sirio». Al oírlo, todos en la sinagoga se indignaron. Levantándose, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron a un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero el, abriéndose paso entre ellos, se alejó.


Comentarios

La elección de Jeremías y la misión encomendada necesitan de su valentía personal y, además, de la fortaleza que sólo viene de Dios. La misión profética no fracasa, porque pervive en el tiempo siendo voz objetora de conciencias. Por eso buscarán siempre acallarlos. La voz que alza el profeta se enfrenta a lideres maliciosos y a todo un sistema sumido en la corrupción. Incomprendidos pero conscientes de que en sus voces Dios gesta luchas pacíficas y dignas a favor de causas justas. Hoy necesitamos con urgencia voces proféticas que se alcen para generar conciencia frente al consumismo galopante que va destruyendo todos los días las fuentes de vida de la madre tierra. Sólo cuando retamos al corazón a no dejarse ganar por el egoísmo recobra sentido la vida y el respeto a la misma; entonces, comenzamos a relativizar muchas cosas que antes creíamos imprescindibles o absolutas. El mejor camino para Pablo es el que se recorre amando, gratuita y desinteresadamente. Sin amor en el corazón no se logra nada, porque aunque uno tenga los mejores carismas y dones, sin esa capacidad de salir de uno mismo para encontrarse con Dios en los demás, corremos el riesgo de caer en la tentación del poder, del placer y del tener. El himno de Pablo es un poema a la vida que se deja llevar por el amor, una radiografía de nuestro verdadero cristianismo y, a la vez, una llamada de atención.

Luego de proclamar el texto de Isaías 61 en la Sinagoga, Jesús lanza una aseveración importante: «Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de las Escrituras». La convicción del Evangelio es que de lo pequeño puede brotar mucha bondad para el mundo. El Reino, como pequeña semilla, nace y germina en los corazones de quienes se disponen a vivir de manera nueva. A veces, la incredulidad pesa más que las mismas posibilidades humanas, pero no hay que perder la esperanza en aquello que las comunidades creyentes pueden transformar alzando su voz. Hacemos memoria de estas palabras sabias de un profeta de nuestros tiempos: "Si un día ya no podemos hablar con más palabras, hablemos con la vida en pie de testimonio. Hablemos con los ojos a los hermanos aturdidos. Oremos, sobre todo, a los oídos del Padre. Y protestemos quizás con la mayor palabra de la sangre, proclamada como pregón de Pascua" (Pedro Casaldáliga, Experiencia de Dios y Pasión por el Pueblo, 1983). ¿Qué voces proféticas reconocemos en nuestros días? ¿Has alzado tu voz contra las injusticias?

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