De muchas formas Jesús se hace presente en nuestros hogares, en la familia, en los vecinos, en los amigos; también en la vida hecha oración, sacrificio, compartir, y, por qué no, en los conflictos, pleitos...

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ENERO
Sábado
2ª Semana Ordinario
Laura Vicuña (1904)
Vicente, mártir (304)


2Sm 1,1-4.11-12.19.23-27: ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate!

Al volver de su victoria sobre los amalecitas, David se detuvo dos días en Sicelag. Al tercer día se presentó un hombre del ejército de Saúl con la ropa hecha jirones y polvo en la cabeza; cuando llegó cayó en tierra, postrándose ante David. David le preguntó: «¿De dónde vienes?». Respondió: «Me he escapado del campamento israelita». David dijo: «Qué ha ocurrido? Cuéntame». El respondió: «La tropa huyó del campo de batalla, y muchos del pueblo cayeron en el combate; también murieron Saúl y su hijo Jonatán...». Entonces David agarró sus vestiduras y las rasgó, y sus acompañantes hicieron lo mismo. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque habían muerto a espada… «jAy la flor de lsrael, herida en tus alturas! ¡Cómo cayeron los valientes!... Saul y Jonatán, mis amigos queridos: ni vida ni muerte los pudo separar: más ágiles que águilas, más bravos que leones. Muchachas de Israel, lloren por Saúl, que las vestía de púrpura y de joyas, que enjoyaba con oro sus vestidos. ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! ¡Jonatan, herido en tus alturas! ¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que amoríos de mujeres. ¡Cómo cayeron los valientes, los rayos de la guerra perecieron!».


Sal 80: «Que brille tu rostro, Señor, y nos salve»


Mc 3,20-21: Sus parientes lo creyeron fuera de sí

Entró Jesús en la casa, y se reunió tal multitud que no podían ni comer. Sus familiares, que lo oyeron, salieron a calmarlo, porque decían que estaba fuera de sí.


Comentarios

De muchas formas Jesús se hace presente en nuestros hogares, en la familia, en los vecinos, en los amigos; también en la vida hecha oración, sacrificio, compartir, y, por qué no, en los conflictos, pleitos, enfermedad, pérdidas, etc. Lo más importante es que seamos capaces de identificar su presencia amorosa y su fortaleza motivadora que nos invita a no desmayar ni a perder la fe. Si encarnamos su mensaje de Vida y Salvación, tengamos la certeza de que nos sucederá como a Jesús: su propia familia lo creía fuera de sí. Jesus fue visto como inadaptado por no seguir lo establecido para un varón de su edad en la sociedad judía. No actuar en conformidad con lo establecido por el sistema dominante, no practicar el silencio cómplice -quizá- frente a lo que empobrece la vida del pueblo, es una locura. Cabe preguntarnos: ¿Es válido el silencio cómplice en un momento en que sigue en peligro la vida de las mayorías? Reflexiona con tu familia y ora para alcanzar sabiduría.

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