El grupo de los Saduceos, elitistas y de estatus económicamente alto, dedicados a los asuntos administrativos de esta vida, mostraban poco interés en el más allá. Para la gente rica, la promesa de una realidad...

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NOVIEMBRE
Domingo
34° Ordinario
Jesucristo Rey del Universo


Daniel 7,13-14: Su dominio es eterno

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo una figura humana que se acercó al anciano y fue presentada ante él. Le dieron poder real y dominio: todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.


Salmo 92: El Señor reina vestido de majestad


Apocalipsis 1,5-8: Él nos amó y nos libró

A Jesucristo, el testigo fidedigno, el primogénito de los muertos, el Señor de los reyes del mundo. Al que nos ama y nos libró con su sangre de nuestros pecados, e hizo de nosotros un reino, sacerdotes de su Padre Di0s, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos amén. Mira que llega entre las nubes: todos los ojos lo verán, también los que lo atravesaron; y todas las razas del mundo se darán golpes de pecho por él. Así es, amén. Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios, Aquel que es, que era y que será, el Todopoderoso.


Juan 18,33b-37: Tú lo dices: ¡Soy rey!

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: ¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús respondió: ¿Eso lo preguntas por tu cuenta o porque te lo han dicho otros de mí? Pilato respondió: ¡Ni que yo fuera judío! Tu nación y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Contestó Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis soldados habrían peleado para que no me entregaran a los judíos. Pero mi reino no es de aquí. Le dijo Pilato: Entonces, ¿tú eres rey? Jesús contestó: Tú lo dices. Yo soy rey: para eso he nacido, para eso he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz.


Comentarios

El grupo de los Saduceos, elitistas y de estatus económicamente alto, dedicados a los asuntos administrativos de esta vida, mostraban poco interés en el más allá. Para la gente rica, la promesa de una realidad después de la muerte era difícil de aceptar. En tiempo de Jesús existía la firme creencia de los dos reinos. Jesús comenzó el reinado de Dios con su propuesta alternativa a formar nuevas relaciones, nuevas familias. Pero este primer reino se debe cumplir plenamente en "la otra vida" (el otro reino) donde el matrimonio (tomar marido o mujer) queda superado. En la nueva etapa ("resurrección) las personas que le hayan dado su fidelidad a la propuesta de Jesús podrán vivir nuevas relaciones que den vida. Ante una sociedad y una iglesia obsesiva con el asunto del matrimonio, haríamos muy bien en recordar que la propuesta de Jesús no es tomar marido o mujer (ni en esta vida ni en la otra) sino descubrir que todas las personas (casadas o solteras) son hijos de Dios.

La comunidad de Juan experimentó varios conflictos, que pusieron a prueba su fidelidad y pertenencia al reinado de Jesús. Este evangelio, escrito alrededor de los años 90, manifiesta ya un distanciamiento con el judaísmo oficial que ha decidido expulsar de sus sinagogas a todas las personas que confiesen que Jesús era el Mesías (Jn 9,22). En este contexto no es extraño leer que los "judíos" y "los sumos sacerdotes" hayan entregado a Jesús a Pilato. Pero los conflictos internos, entre los seguidores de Jesús y el judaísmo oficial, no son la única dificultad que esta comunidad debe sortear. El conflicto más radical y decisivo es no sucumbir ante los valores del imperio/mundo, ni al evangelio del César.

Juan dramatiza esta parodia, donde manifiesta el poder absoluto de Jesús: "mi reino" no es de este mundo, frente al poder limitado que Pilato ha recibido de parte de Dios: Ninguna autoridad tendrías sobre mí si no se te hubiera dado de arriba...» (Un 19,11). Toda la "pasión" de Jesús en el evangelio de Juan es una "parodia", donde se manifiesta la glorificación de Jesús, y se sentencia en un juicio universal a Pilato/imperio, por usurpar el nombre de Dios. Aquí se habla del "mundo" en dos sentidos. El mundo (al cual Pilato pertenece), es el imperio romano, que ha conquistado y esclavizado a todas las naciones. En cambio, el mundo de Jesús, son sus comunidades alternativas, que no se asimilan a los valores del imperio, ni promueven el evangelio del César. En este contexto la comunidad de Jesús no es del mundo/imperio que se gobierna por la opresión y la injusticia. Es irónico que Pilato, intentando interrogar a Jesús, sea el interrogado y acusado. Jesús ha venido a este mundo/imperio para dictar sentencia (n 9,39). Pilato/César/mundo están ciegos, y viven en la mentira, por no reconocer la acción liberadora del Resucitado. En cambio, los que pertenecen al reinado de Jesús son capaces de convertirse en mártires (dar testimonio) de la verdad, y desde ella, escuchar el evangelio que incluye a todos.

En la espiritualidad tradicional, este evangelio se ha manipulado hasta la saciedad, para crear un discipulado pasivo y sumiso a las instituciones injustas, por la falsa justificación de que: "nosotros no somos de este mundo". Contrario a esta espiritualidad distante e indiferente "al mundo", es necesario insertarnos en "este mundo" y con este mundo y para el mundo, crear comunidades alternativas que vivan los valores del evangelio. "No somos del mundo" que busca poder y riqueza, a costa de la opresión del pobre. Nuestro mundo/realidad debe guiarse por los valores del evangelio, de la justicia y de la verdad.

 

 

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