El grupo de los Saduceos, elitistas y de estatus económicamente alto, dedicados a los asuntos administrativos de esta vida, mostraban poco interés en el más allá. Para la gente rica, la promesa de una realidad...

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NOVIEMBRE
Sábado
33ª Semana Ordinario
Andrés Solá y comps. (1927)


1Mac 6,1-13: Antíoco se asustó y enfermó

En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, corazas y armas dejadas allí por Alejandro, el de Filipo, rey de Macedonia, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia, apesadumbrado. Entonces llego a Persia un mensajero con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado... Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó, de tal forma que cayó en cama con una gran depresión...


Salmo 9: No abandonas, Señor, a los que te buscan


Lc 20,27-40: Es Dios de vivos

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, los que niegan la resurrección, y le preguntaron: Maestro, Moisés nos ordenó que si un hombre casado muere sin hijos, su hermano se case con la viuda, para dar descendencia al hermano difunto. Ahora bien, eran siete hermanos. El primero se casó y murió sin dejar hijos. Lo mismo el segundo y el tercero se casaron con ella; igual los siete, que murieron sin dejar hijos. Después murió la mujer. Cuando resuciten, ¿de quién será esposa la mujer? Porque los siete fueron maridos suyos. Jesús les respondió: Los que viven en este mundo toman marido o mujer. Pero los que sean dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no tomarán marido ni mujer; porque ya no pueden morir y son como ángeles; y, habiendo resucitado, son hijos de Dios. Y que los muertos resucitan lo indica también Moisés, en lo de la zarza, cuando llama al Señor Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob. No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven. Intervinieron algunos letrados y le dijeron: Maestro, qué bien has hablado. Y no se atrevieron a hacerle más preguntas.


Comentarios

El grupo de los Saduceos, elitistas y de estatus económicamente alto, dedicados a los asuntos administrativos de esta vida, mostraban poco interés en el más allá. Para la gente rica, la promesa de una realidad después de la muerte era difícil de aceptar. En tiempo de Jesús existía la firme creencia de los dos reinos. Jesús comenzó el reinado de Dios con su propuesta alternativa a formar nuevas relaciones, nuevas familias. Pero este primer reino se debe cumplir plenamente en "la otra vida" (el otro reino) donde el matrimonio (tomar marido o mujer) queda superado. En la nueva etapa ("resurrección) las personas que le hayan dado su fidelidad a la propuesta de Jesús podrán vivir nuevas relaciones que den vida. Ante una sociedad y una iglesia obsesiva con el asunto del matrimonio, haríamos muy bien en recordar que la propuesta de Jesús no es tomar marido o mujer (ni en esta vida ni en la otra) sino descubrir que todas las personas (casadas o solteras) son hijos de Dios.

 

 

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