Antes de Jesús, muchos profetas habían denunciado la injusticia y las falsas liturgias del Templo. Jeremías, en su célebre discurso sobre el Tempo (Jer 7), acérrimamente criticaba el culto por ser idolátrico y no tener las obras de justicia.

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NOVIEMBRE
Viernes
33ª Semana Ordinario
Ntra. Sra. de la Divina Providencia


1Mac 4,36-37.52-59: Consagraron el altar

En aquellos días, Judas y sus hermanos propusieron: Ahora que tenemos derrotado al enemigo, subamos a purificar y consagrar el templo. Se reunió toda la tropa, y Subieron al monte Sion. El año ciento cuarenta y ocho, el día veinticinco del mes noveno, diciembre, madrugaron para ofrecer un sacrificio, según la ley, en el nuevo altar de los holocaustos recién construido. En el aniversario del día en que lo habían profanado los paganos lo volvieron a consagrar, cantando himnos y tocando cítaras, laúdes y platillos. Todo el pueblo se postró en tierra, adorando y alabando a Dios, que les había dado éxito. Durante ocho días celebraron la consagración, ofreciendo con júbilo holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Decoraron la fachada del templo con coronas de oro y pequeños escudos. Consagraron también el portal y las dependencias, poniéndoles puertas. El pueblo entero celebró una gran fiesta, que canceló la afrenta de los paganos. Judas, con sus hermanos y toda la asamblea de Israel, determinó que se conmemorara anualmente la nueva consagración del altar, con solemnes festejos, durante ocho días, a partir del veinticinco de diciembre.


Interleccional 1Cro 29: Alabamos, Señor, tu nombre glorioso


Lc 19,45-48: Jesús echó a los mercaderes

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los mercaderes diciéndoles: Está escrito que mi casa es casa de oración y ustedes la han convertido en cueva de asaltantes. A diario enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los letrados y los jefes del pueblo intentaban matarlo; pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.


Comentarios

Antes de Jesús, muchos profetas habían denunciado la injusticia y las falsas liturgias del Templo. Jeremías, en su célebre discurso sobre el Tempo (Jer 7), acérrimamente criticaba el culto por ser idolátrico y no tener las obras de justicia. Ezequiel (aunque es sacerdote) narra con lujo de detalle cómo la gloria de Dios abandona el Tempo (Ez 10-13). Jesús, en esta misma línea profética, denuncia la religión idolátrica que está al servicio del Imperio, donde se compra y se vende. El templo debe ser casa, intimidad, relación, perdón, acogida, aceptación. Un templo, iglesia, salón de culto, mezquita, sinagoga, que no sea lugar sagrado para todos, no puede ser lugar de la Divinidad. La función del "templo" es ser sitio de acogida, de encuentro entre el Creador y su criatura. Un templo que le falle a los pobres, a los marginados, a los migrantes, a los que no tienen tierra, a las minorías sexuales, le falla al mismo Dios que, desde toda la eternidad, ha establecido ser "casa de acogida" para todos.

 

 

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