En el tiempo de Jesús, los leprosos debían mantenerse fuera del círculo de la vida pública. Vivían en grupos fuera de las ciudades, eran socialmente excluidos, olvidados, prácticamente muertos en vida.

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NOVIEMBRE
Miércoles
32ª Semana Ordinario
León Magno (461)


Sab 6,1-11: Aprendan a ser sabios

Escuchen, reyes, y entiendan; aprendan, gobernantes de todo el mundo; pongan atención, ustedes los que dominan a los pueblos y están orgullosos de esa multitud de súbditos; el poder les viene del Señor, y la autoridad, del Altísimo: él juzgará sus obras y examinará sus intenciones; porque siendo ministros de su reino, no gobernaron rectamente, ni guardaron la ley, ni obraron según la voluntad de Dios. Él vendrá sobre ustedes de manera repentina y terrible, porque a los poderosos los juzga implacablemente. A los más humildes se los compadece y perdona, pero los poderosos serán examinados con rigor: porque el Dueño de todos no retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él creó al pobre y al rico y se preocupa de todos por igual, pero a los poderosos les aguarda un riguroso examen. Se lo digo a ustedes, soberanos, a ver si aprenden sabiduría y no pecan: los que cumplen sensatamente su santa voluntad serán declarados santos; los que se la aprendan encontrarán quien los defienda. Deseen, entonces, mis palabras; búsquenlas ardientemente y serán instruidos.


Salmo 81: Levántate, oh Dios, y juzga la tierra


Lc 17,11-19: Ponte de pie, tu fe te ha salvado

En aquel tiempo, yendo Jesús de camino hacia Jerusalén, atravesaba Galilea y Samaria. Al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro diez leprosos, que se pararon a cierta distancia y alzando la voz, dijeron: Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros. Al verlos, les dijo: Vayan a presentarse a los sacerdotes. Mientras iban, quedaron sanos. Uno de ellos, viéndose sano, volvió glorificando a Dios en voz alta, y cayó a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Era samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: ¿No recobraron la salud los diez? ¿Y los otros nueve dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gloria a Dios, sino este extranjero? Y le dijo: Ponte de pie y vete, tu fe te ha salvado.


Comentarios

En el tiempo de Jesús, los leprosos debían mantenerse fuera del círculo de la vida pública. Vivían en grupos fuera de las ciudades, eran socialmente excluidos, olvidados, prácticamente muertos en vida. También hoy existen grupos de personas que por su condición no existen socialmente o son relegados a formas de existencia de segunda o tercera categoría: inmigrantes, homosexuales, adictos, prostitutas, portadores de VIH, enfermos mentales, presos, ancianos y personas con capacidades diferentes. En este relato evangélico, Jesús devuelve a diez leprosos a la vida social y a la dignidad de recuperar las relaciones que los constituyen humanos en plenitud. Entre ellos, hay uno que, además de recuperar su salud personal y social, ha recuperado la relación con Dios y en él se cumple la salvación integral que nos ofrece la fe. ¿Nuestras comunidades de fe están preparadas y dispuestas a ofrecer esta posibilidad de inclusión y trato de igualdad a toda persona que desea sumarse a la familia de Dios en las mismas condiciones que cualquier creyente?

 

 

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