En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulo: Es inevitable que haya escándalos; pero, jay del que los provoca! Mas le valdría que le ataran en el cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, antes que escandalizar a uno...

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NOVIEMBRE
Lunes
32ª Semana Ordinario
Isabel de la Trinidad (1906)


Sab 1,1-7: El Espíritu del Señor llena la tierra

Amen la justicia, ustedes, los que gobiernan la tierra; tengan rectos pensamientos sobre el Señor y búsquenlo con sencillez de corazón. Lo encuentran los que no exigen pruebas y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, cuando es puesto a prueba, confunde a los necios. La Sabiduría no entra en un alma perversa ni vive en un cuerpo entregado al pecado. El santo espíritu que nos instruye huye del engaño, se aparta de los razonamientos sin sentido y se aleja cuando está presente la injusticia. La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja sin castigo las palabras del blasfemo; Dios es testigo de sus sentimientos, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el Espíritu del Señor llena la tierra y el que todo lo contiene conoce cada voz.


Salmo 138: Guíame, Señor, por el camino recto


Lc 17,1-6: Si tu hermano dice: "lo siento", perdónalo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulo: Es inevitable que haya escándalos; pero, ¡ay del que los provoca! Más le valdría que le ataran en el cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Estén en guardia: si tu hermano peca, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo. Si siete veces al día te ofende y siete veces vuelve a ti diciendo que se arrepiente, perdónalo. Los apóstoles dijeron al Señor: Auméntanos la fe. El Señor dijo: Si tuvieran fe como una semilla de mostaza, dirían a esta morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar, y les obedecería.


Comentarios

Esta semana se inicia la lectura del libro de la Sabiduría que nos ayuda a comprender el significado profundo de los gestos y palabras de Jesús. En este sentido podemos notar una sintonía entre el estilo sapiencial del Antiguo Testamente y la pedagogía coloquial del estilo de Jesús. Esta sabiduría de la cual habla la Palabra de Dios se funda en la observación y en la experiencia de la vida humana, pero, ante todo, se funda en el reconocimiento de la grandeza de Dios que conoce nuestras fragilidades y limitaciones. De allí que todo lo que provenga de esta fuente de Sabiduría será para fortalecernos y acercarnos a Dios. Y en este caso, la enseñanza más reparadora es la del perdón que podemos dar y recibir todos los días. La sabiduría de la reconciliación como un camino permanente de comunión y encuentro, un tesoro que Jesús pide vigilar en cada detalle. Un gran desafío y, por eso, para comenzar, pidámosle a Dios: "Auméntanos la fe".

 

 

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