Ser recaudador de impuestos en un sistema legalista era visto como traición a la religión oficial judía. Zaqueo, hombre rico, pero sin honor, su casa maldecida por servir al dios César (símbolo del impuesto), será transformado...

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NOVIEMBRE
Martes
33ª Semana Ordinario
Margarita de Escocia (1093)


2Mac 6,18-31: Legaré un noble ejemplo

A Eleazar, uno de los principales maestros de la ley, hombre de edad avanzada y semblante muy digno, le abrían la boca a la fuerza para que comiera carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida. Los que presidían aquel banquete ritual contrario a la ley, viejos amigos de Eleazar lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida... Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la ley santa dada por Dios, respondió todo seguido: ¡Envíenme al sepulcro! No es digno de mi edad andar fingiendo. Muchos jóvenes van a creer que Eleazar, a los noventa años, se ha pasado a las costumbres paganas, y si miento por un poco de vida que me queda se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso sería manchar y deshonrar mi vejez...


Salmo 3: Levántate, Señor, sálvame


Lc 19,1-10: El Hijo vino a salvar lo perdido

En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesó la ciudad, allí vivía un hombre llamado Zaqueo, jefe de recaudadores de impuestos y muy rico, intentaba ver quién era Jesús; pero a causa del gentío, no lo conseguía, porque era bajo de estatura. Se adelantó de una carrera y se subió a un árbol para verlo, pues iba a pasar por allí. Cuando Jesús llegó al sitio, alzó la vista y le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa. Bajó rápidamente y lo recibió muy contento. Al verlo, murmuraban todos porque entraba a hospedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y a quien haya defraudado le devolveré cuatro veces más. Jesús le dijo: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también él es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo perdido.


Comentarios

Ser recaudador de impuestos en un sistema legalista era visto como traición a la religión oficial judía. Zaqueo, hombre rico, pero sin honor, su casa maldecida por servir al dios César (símbolo del impuesto), será transformado por la gratuidad de una nueva economía que brinda a todos el Dios de Jesús. Zaqueo ha salido de su casa (como en un nuevo Éxodo), ha dado el primer paso discipular, pero no basta ver a Jesús, desde arriba del árbol, es necesario engancharse totalmente a la propuesta del reino. Jesús al entrar en casa de un pecador transgrede las barreras de: puro/impuro, bueno/malo, incluido/excluido. Esta acción de Jesús mueve a Zaqueo a dejar de "saquear" a sus hermanos. La salvación no cae del cielo, ni se ofrece a la ligera; implica que la gente -como Zaqueo- la busque, la viva, cambie de valores y de fidelidades. ¿Estás dispuesto a dejar tu casa de confort y buscar a Dios? ¿Qué haces para que la salvación llegue a tu casa?

 

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