"No firmen nada", decía Chico Mendes a los seringueiros (recolectores de caucho). "Esta tierra es de ustedes. Cuando la transforman en dinero, pierden la posibilidad de sobrevivir. La tierra es la vida".

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NOVIEMBRE
Martes
32ª Semana Ordinario
Basílica de Letrán


1Cor 3,9c-11.16-17: Ustedes son templos de Dios

Hermanos: Ustedes son el edificio de Dios. Según el don que Dios me ha dado, como arquitecto experto puse el cimiento; otro sigue construyendo. Que cada uno se fije en cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, que es Jesucristo. ¿No saben que son santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguien destruye el santuario de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el santuario de Dios, que son ustedes, es sagrado.


Salmo 45: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios


Jn 2,13-22: Hablaba del templo de su cuerpo

Como se acercaba la Pascua judía, Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el recinto del templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero sentados. Se hizo un látigo de cuerdas y expulsó a todos del templo, ovejas y bueyes; esparció las monedas de los que cambiaban dinero y volcó las mesas; a los que vendían palomas les dijo: Saquen eso de aquí y no conviertan la casa de mi Padre en un mercado. Los discípulos se acordaron de aquel texto: El celo por tu casa me devora. Los judíos le dijeron: ¿Qué señal nos presentas para actuar de ese modo? Jesús les contestó: Derriben este santuario y en tres días lo reconstruiré. Los judíos dijeron: Cuarenta y seis años ha llevado la construcción de este santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días? Pero él se refería al santuario de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos recordaron que había dicho eso y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús.


Comentarios

"No firmen nada", decía Chico Mendes a los seringueiros (recolectores de caucho). "Esta tierra es de ustedes. Cuando la transforman en dinero, pierden la posibilidad de sobrevivir. La tierra es la vida". Sin embargo, los que no firmaban eran amenazados, desalojados por la fuerza y muchas veces asesinados por los matones enviados por los fazendeiros (hacendados o terratenientes). La nueva carretera BR-317 que unía Rio Branco con Xapuri traía consigo una pesadilla: para quemar la selva los terratenientes paulistas no dudaron incluso en usar napalm. Quemados los árboles el suelo se erosionaba y se levantaban nubes de mosquitos desde los charcos, transmitiendo la malaria. Palabras como las de Jesús en el templo podrían ser equivalentes a las de Chico Mendes en Brasil, porque hay realidades que no pueden venderse por dinero. Para los campesinos los indígenas la tierra es sagrada. ¿Hasta dónde seremos capaces de permitir el avance de un capitalismo rapaz y depredador que atenta incluso contra la misma creación de Dios?

 

 

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