Jesús de Nazaret en la parábola del samaritano misericordioso resignifica, dinamiza y despliega la concepción de vida eterna y de prójimo con relación al Primer Testamento.

 

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OCTUBRE
Lunes
27ª Semana Ordinario
Francisco de Asis (1226)

 

Jon 1,1-2,1-11: Se levantó Jonás para huir

El Señor dirigió la palabra a Jonás, hijo de Amitay: Levántate y vete a Nínive, la gran metrópoli y proclama en ella que su maldad ha legado hasta mí. Se levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos del Señor; bajó a Jafa y encontró un barco que zarpaba para Tarsis; pagó el precio y embarcó para navegar con ellos a Tarsis, lejos del Señor. Pero el Señor envió un viento impetuoso sobre el mar se alzó una furiosa tormenta en el mar y la nave estaba a punto de naufragar.

 

Interleccional Jon 2: En el peligro grité al Señor y me respondió

 

Lc 10:25-37: ¿Quién es mi prójimo?

En aquel tiempo un doctor de la ley se levantó y, para poner a prueba a Jesús, le preguntó: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees? Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo. Entonces le dijo: Has respondido correctamente: obra así y vivirás. Él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Jesús le contestó: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. Coincidió que bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verlo, pasó de largo. Lo mismo un levita, llegó al lugar, lo vio y pasó de largo. Un samaritano que iba de camino llegó a donde estaba, lo vio y se compadeció. Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada y le encargó: Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta. ¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes? Contestó: El que lo trató con misericordia. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.

 

Comentarios

Jesús de Nazaret en la parábola del samaritano misericordioso resignifica, dinamiza y despliega la concepción de vida eterna y de prójimo con relación al Primer Testamento. La cuestión fundamental no es saber quién es mi prójimo para amarlo, sino en amar oblativamente haciéndose prójimo de cualquier ser y condición humana que anhele curación, rehabilitación y liberación; manifestándose, en esa medida, la forma en cómo Dios hace heredera de salvación a la persona: humanizándola y haciéndola capaz de humanizar. En este sentido, la auténtica «projimidad» y «humanización» no brota de la dimensión intelectual sino de la capacidad de moverse a compasión siendo honrados y haciéndose cargo, cargando, encargándose y dejándose cargar por la realidad sufriente, lo cual implica un desacomodo de los propios intereses, de las mentalidades y esquemas «egoístas» sean "religiosos o políticamente correctos". A nosotros, lectores del Evangelio, se nos hace imperativo existencial responder a una parábola abierta: ¿Somos capaces de hacernos prójimos? o ¿Nos creemos con "derecho" a huir del dolor del otro?

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