Una lectura sesgada del Evangelio de este día supone que el tema central es el divorcio. Lo realmente fundamental en el texto son las relaciones esenciales que establecen los seres humanos en sus contextos de vida y situación.

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OCTUBRE
Domingo
27 Ordinario
Francisco de Borja (1572)

Génesis 2,18-24: Y serán los dos una sola carne

El Señor Dios se dijo: No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda adecuada. Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las fieras salvajes y todos los pájaros del cielo, y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo ya las fieras salvajes. Pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada. Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y el hombre se durmió. Luego le sacó una costilla y llenó con carne el lugar vacío. De la costilla que le había sacado al hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: ¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque la han sacado del Hombre. Por eso el hombre abandona padre y madre, se junta a su mujer y se hacen una sola carne.

 

Salmo 127: Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida

 

Hebreos 2,9-11: Jesús padeció la muerte por todos

Hermanos: Vemos a Jesús, que por la pasión y muerte fue algo inferior a los ángeles, coronado de gloria y honor. Así, por la gracia de Dios, padeció la muerte por todos. En efecto, convenía que Dios, por quien, y para quien todo existe, queriendo conducir a la gloria a muchos hijos, llevara a la perfección por el sufrimiento al jefe y salvador de todos ellos. El que consagra y los consagrados tienen todos un mismo origen por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.

 

Marcos 10,2-16: Lo que Dios unió, no lo separe el hombre

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y, para ponerlo a prueba, le preguntaron a Jesús: ¿Puede un hombre separarse de su mujer? Les contestó: ¿Qué les mandó Moisés? Respondieron: Moisés permitió escribir el acta de divorcio y separarse. Jesús les dijo: Porque son duros de corazón Moisés escribió ese precepto. Pero al principio de la creación Dios los hizo hombre y mujer, y por eso abandona un hombre a su padre y a su madre, se une a su mujer y los dos se hacen una sola carne. De suerte que ya no Son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Una vez en casa, los discípulos le preguntaron de nuevo acerca de aquello. Él les dijo: El que se divorcia de su mujer y se casa con otra comete adulterio contra la primera. Si ella se divorcia del marido y se casa con otro, comete adulterio. Le traían niños para que los tocara, y los discípulos los reprendían. Jesús, al verlo, se enojó y dijo: Dejen que los niños se acerquen a mí; no se lo impidan, porque el reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro, el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y los acariciaba y bendecía imponiendo las manos sobre ellos.

 

Comentarios

Una lectura sesgada del Evangelio de este día supone que el tema central es el divorcio. Lo realmente fundamental en el texto son las relaciones esenciales que establecen los seres humanos en sus contextos de vida y situación. Y la perspectiva y posición de Jesús es tan inequívoca. novedosa como paradigmática: las relaciones humanas han de darse en una dimensión de igualdad; principio teológico y sociocultural, que para la mentalidad bíblica se funda en la misma voluntad de Dios. De hecho, el contenido del principio teológico de "igualdad" inserto en el segundo relato de la creación (Gén 2,18-24), se expresa en símbolos plenos de significación. En palabras de Gianfranco Ravasi: "uno es la costilla en tanto que vida". El significado de la imagen es el de la comunidad carnal y, por consiguiente, existencial, de ambos seres humanos. Si uno es consciente del valor que el cuerpo posee en la cultura semítica como signo comunicativo, podrá comprender el significado que tiene la "costilla", tal y como aparece en el canto amoroso de Génesis 2,23: "¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!". Con lo cual, entendidas así las condiciones humanas del hombre y de la mujer, acontece una complementariedad en la unidad de ser, identidad en la diferencia.

Volviendo al Evangelio, la novedad de la comprensión queda manifiesta en el hecho de que los discípulos se resisten a aceptar el origen teológico de la igualdad y la autenticidad de la complementariedad entre los seres humanos, por el hecho de ser, humanidad. Sin lugar a duda, esta perspectiva de Jesús es una opción a contracorriente con el orden social y relacional impuesto por la cultura mediterránea de siglo I, en especial, la judía. La resistencia a modificar las prácticas ancestrales machistas y el "estatus quo" que estas otorgan, supone una superioridad que algunas Comunidades y culturas no se atreverían a renunciar; y, sobre todo las tradiciones religiosas que se han encargado de "masculinizar" a Dios. Podríamos preguntarnos ¿Cuál es el modo adecuado de hablar de Dios a la luz de la realidad de las mujeres? ¿Cómo lo hace Elizabeth Johnson?

Jesús de Nazaret, en su respuesta a los discípulos, nos da luces para abordar en la actualidad este desafío, no solo teológico sino teologal: por encima de todo, subraya la igualdad y complementariedad de las relaciones humanas. Porque él está hablando desde la experiencia de un amor oblativo, vivencia y experiencia de ser, unidad diversa en una sola humanidad que nace en la intimidad de Dios comunicada a la intimidad del ser humano y las posibilidades trascendentes que lo humano tiene: humanizarse y humanizar.

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