Llegar a ser discípulos-misioneros consiste en respetar la honradez que todo ser humano y comunidad deben asumir para encarnar y relacionarse con Jesús de Nazaret de modo singular: moviéndose real, alegre, compasiva y misericordiosamente hacia la humanidad descarnada de los pobres y las víctimas de nuestro tiempo.

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OCTUBRE
Sábado
26 Semana Ordinario
Ángeles custodios

Bar 4,5-12.27-29: Busquen a Dios

¡Ánimo, pueblo mío, que llevas el nombre de Israel!... Cuando ella vio que el castigo de Dios los alcanzaba, dijo: Escuchen, vecinas de Sion. Dios me ha enviado una pena terrible: vi cómo el Eterno desterraba a mis hijos e hijas; yo los crie con alegría, los despedí con lágrimas de pena. Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios. ¡Ánimo, hijos, invoquen a Dios! Que el que los castigó se acordará de ustedes. Si un día se empeñaron en alejarse de Dios, vuélvanse a buscarlo con renovado empeño. El que les mandó las desgracias, les mandará el gozo eterno de su salvación.

 

Salmo 68: El Señor jamás desoye al pobre

 

Lc 10,17-24: Les di poder para vencer al enemigo

En aquel tiempo volvieron los setenta y dos discípulos muy contentos y dijeron: Señor, en tu nombre hasta los demonios se nos sometían. Les contestó: Estaba viendo a Satanás caer como un rayo del cielo. Miren, les he dado poder para pisotear serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada los dañará. Con todo, no se alegren de que los espíritus se les sometan, sino de que sus nombres están escritos en el cielo. En aquella ocasión, con el júbilo del Espíritu Santo, dijo: ¡Te alabo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla! Sí, Padre, ésa ha sido tu elección. Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre, y quién es el Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo decida revelárselo. Volviéndose aparte a los discípulos, les dijo: ¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo escucharon.

 

Comentarios

Llegar a ser discípulos-misioneros consiste en respetar la honradez que todo ser humano y comunidad deben asumir para encarnar y relacionarse con Jesús de Nazaret de modo singular: moviéndose real, alegre, compasiva y misericordiosamente hacia la humanidad descarnada de los pobres y las víctimas de nuestro tiempo. Porque no se puede llegar a ser discípulo-misionero de Jesús Maestro como si los pobres no existieran, sin denunciar las estructuras de injusticia, sin luchar contra el sistema que las perpetúa, proponiendo alternativas. Más radical aún, Pedro Casaldáliga, Profeta y Padre de la iglesia latinoamericana, expresa que «El cristiano del futuro será pobre o Solidario con los pobres o no será». Este deseo profundo, no puede realizarse sino en colaboración y misión compartida, fe ecuménica, con muchas otras personas de religiones diferentes que emergen de los muchos caminos labrados por Dios en la humanidad. Como discípulos-misioneros, al igual que Jesús, ¿alabamos a Dios por lo profundamente humano que es y por la humanidad con la que nos trata?

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