El Evangelio tiene dos partes claramente autónomas pero susceptibles de conectarse narrativamente.
26
SEPTIEMBRE
Domingo
26° Ordinario
Cosme y Damián (303)


Números 11,25-29: ¡Ojalá todo el pueblo sea profeta!
En aquellos días, el Señor bajó en la nube, habló con él, y apartando parte del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta dirigentes del pueblo. Al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar, una sola vez. Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque estaban en la lista, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: Eldad y Medad están profetizando en el campamento. Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: Prohíbeselo tú, Moisés, señor mío. Moisés le respondió: ¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!


Salmo 18: Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón


Santiago 5,1-6: Su riqueza está corrompida
Ahora les toca a los ricos: lloren y griten por las desgracias que van a sufrir. Su riqueza está podrida, sus ropas apolilladas, su plata y su oro herrumbrado; y su herrumbre atestigua contra ustedes, y consumirá sus cuerpos como fuego. Ustedes han amontonado riquezas ahora que es el tiempo final. El salario de los obreros, que no pagaron a los que trabajaron en sus campos, alza el grito; el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor Todopoderoso. Ustedes levaron en la tierra una vida de lujo y placeres; han engordado y se acerca el día de la matanza. Han condenado y matado al inocente sin que él les opusiera resistencia.


Marcos 9,38-43.47-48: Quién no está contra ustedes, está a su favor
En aquel tiempo dijo Juan a Jesús: Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no nos sigue. Jesús respondió: No se lo impidan. Aquel que haga un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. Quien no está contra nosotros, está a nuestro favor. Quien les dé a beber un vaso de agua en atención a que ustedes son del Mesías les aseguro que no quedará sin recompensa. Si alguien lleva a pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le atasen una piedra de molino en el cuello y lo arrojaran al mar. Si tu mano te lleva a pecar, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida que con las dos manos ir a parar al infiern0, al fuego inextinguible. Si tu ojo te lleva a pecar, sácatelo. Más te vale entrar con un solo ojo en el reino de Dios que con los dos ojos ser arrojado al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.


Comentario
El Evangelio tiene dos partes claramente autónomas pero susceptibles de conectarse narrativamente. La primera sección (38-41) tiene lugar con la puesta en escena de un miembro de la comunidad de Jesús, que habla en nombre de ella, y que se resiste a comprender la geografía teologal del querer salvífico de Dios para con su pueblo. La expresión excluyente «no es de los nuestros», según la dinámica del Reino, refleja en el fondo, una actitud etno-egocéntrica, con visos de intolerancia religiosa y polarización política. La respuesta de Jesús «El Mesías-Hijo de lo Humano» es taxativa: No se lo impidan, porque nadie puede hacer un miagro reconociendo que las coordenadas del Reino trascienden los límites de la propia comunidad que Él forma.

La lógica que Jesús imprime a su "nomadismo sanador" (la pasión de pasar haciendo el bien), no trata de dispersar, demonizar (dividir) y competir, sino de reconocer, unir y multiplicar. He aquí donde el relato adquiere coherencia interna en su autonomía narrativa. Pues, con su discurso, rompe Jesús con los escenarios de fractura, escisión y enfrentamiento, que implican luchas por puestos y señala que la división entre nosotros y El (los otros), dentro y fuera, corre el riesgo de convertirse en una comunidad violenta, y no en una comunidad del Mesías, que recibe y da hospitalidad.

La segunda parte del relato es «el escándalo» (41-48) que refiere a aquellas acciones que inducen a apostatar a la comunidad. En primer lugar, la comunidad ha de evitar escandalizar a los que empiezan a habitar el Reino y, que, por su condición, están en la tarea de consolidar su fe. En segundo lugar, se exige a la comunidad estar presente y consciente de la gravedad que implica escandalizar al otro. De lo contrario, es necesario arrancar y cortar toda actitud que haga mal y banalice la vida del otro. En definitiva, Jesús exhorta, con firmeza y voluntad salvífica, evitar toda ocasión que permita el mal personal y estructural en la vida de las personas y, sobre todo, dentro de la misma comunidad cristiana.

Jesús nos sique invitando con actual novedad a ser comunidades «sínodo-exodales», abiertas con relación a los muchos caminos por los cuales Dios dona su Palabra y Espíritu, y que no son exclusividad de la Iglesia ni de ninguna tradición religiosa. No pretendamos ser los únicos y los exclusivos del Reino. No convirtamos nuestras comunidades en "sectas", "clubes de iguales", que se encierran en sí mismas y matan las posibilidades de caminar como pueblo de Dios, y de inspiración por parte del Espíritu que desordena cualquier esquema que quiere apropiarse excluyentemente de la acción de Dios, impidiendo la lucha contra toda condena y asesinato del inocente: el peor y mayor pecado de la humanidad.
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