A partir de las expectativas existentes en el siglo I, los discípulos interpretan el mesianismo de Jesús como movimiento político militarista con alcance intervencionista.
25
SEPTIEMBRE
Sábado
25ª Semana Ordinario
Cleofás (s. I)


Zac 2,5-9.14-15a: Vengo a vivir dentro de ti
Levanté la vista y vi a un hombre con un cordel de medir. Pregunté: ¿Adónde va ése? Me contestó: A medir Jerusalén, para comprobar su anchura y longitud. Entonces se adelantó el ángel que hablaba conmigo y otro ángel le salió al encuentro, diciéndole: Corre a decirle a aquel muchacho: Por la multitud de hombres y ganados que habrá, Jerusalén será ciudad abierta, yo la rodearé como muralla de fuego y mi gloria estará en medio de ella, oráculo del Señor. Festeja y aclama, joven Sión, que yo vengo a habitar en ti, oráculo del Señor. Aquel día se incorporarán al Señor muchos pueblos y serán pueblo mío.


Interleccional Jer 31: El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño


Lc 9,43b-45: El Hijo del hombre será entregado
En aquel tiempo, como todos se admiraban de lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: Presten atención a estas palabras: EI Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres. Pero ellos no entendían este asunto; su sentido les resultaba encubierto; pero no se atrevían a hacerle preguntas respecto a esto.


Comentario
A partir de las expectativas existentes en el siglo I, los discípulos interpretan el mesianismo de Jesús como movimiento político militarista con alcance intervencionista. Esta mentalidad se verá resignificada con la inspiración que imprime la relectura de la vida del propio Maestro como el «Mesías-Hijo de lo Humano» que se entrega solidariamente por los suyos. Con lo cual, se ponen en cuestión las lógicas del poder imperial, y emerge un paradigma de «poder-oblativo» con la praxis humanizadora del Mesías. «Poder oblativo» que acontece cuando Él se encarga de la vida de los pobres y las víctimas, acoge y rehabilita a la humanidad sufriente y pecadora pública, comunica la subversión del proyecto de Dios, suscitando una fe que cura y posibilita comunidades populares (sinodales) en función del Reino. Hoy, es urgente releer la vida cristiana a la luz de la identidad del «Mesías-Hijo de lo Humano» como rescate de los bienes mesiánicos que apuntan a una vida «ecohumanizadora», especialmente para los empobrecidos, cuyas esperanzas merecen ser escuchadas y concretadas.
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